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Poeta de las formas
Carlos Clemente, arquitecto
Barcelona
El País Digital
21.07.00
Eladio Dieste, como Sáenz de Oiza, tenía una fuerte personalidad y genialidad
arrolladora. El trabajo de Dieste sobrepasó el ámbito de la ingeniería, construyendo
espacios arquitectónicos sorprendentes y poéticos. Estaba en uno de sus mejores
momentos: en Europa se había descubierto su obra y se construían extraordinarias formas
con sus patentes y soluciones.
América le había reconocido hace ya muchos años otorgándole sus principales
galardones, como el Premio América, en reconocimiento a su obra global. Se ha ido en su
mejor momento, dejando en una docena de países iberoamericanos y en España escuelas de
ingenieros y arquitectos que plantean y resuelven el empleo de grandes luces y originales
formas constructivas, con materiales cerámicos y estructuras de doble cáscara.
Una matemática que, por su armonía y equilibrio, parece simple y evidente. Un puente
entre la tradición constructiva mediterránea transportada a Iberoamérica y la
modernidad, por un camino en el que comenzaron a andar Gaudí, con sus estructuras
matemáticas enmascaradas por el organicismo, y Guastavino, autor de los mayores alardes
del Chicago de los años veinte.
En Alemania y en Holanda comenzaron a estudiarse sus obras. Más tarde se interesaron en
España los ámbitos profesionales y los relacionados con la Universidad: Politécnico de
Barcelona, Junta de Andalucía, la Escuela de Madrid y la Universidad de Alcalá de
Henares.
La obra realizada en España recupera y abre nuevos caminos, en la valoración de los
materiales cerámicos con el empleo del ladrillo y el ladrillo armado, en la creación de
estancias adaptadas a la topografía y al paisaje, la utilización de fórmulas
ondulantes, vistas, perspectivas, recuperando, en definitiva, la creación de nuevos
espacios arquitectónicos bellos y sugerentes con materiales sencillos, vinculados a la
tierra. Una revolución formal apoyada en la creación espacial. Magia y sorpresa de la
arquitectura. Pero si la obra de Eladio Dieste, sus patentes estructurales e ingenios
constructivos, está en los principales libros de historia de la arquitectura, también la
huella de su personalidad quedará grabada en aquellos que tuvieron la suerte de asistir a
sus lecciones y conocerle.
Conectaba con la gente joven y con los grandes profesionales y expertos en estructuras a
los que también sorprendía. A todos abrió la puerta hacia un mundo de múltiples
soluciones que por su perfección parecían simples y evidentes. Alguien le preguntó en
una conferencia que por qué no se había llegado a estas soluciones de cálculo mucho
antes, a lo que Dieste respondió que, francamente, a él también le sorprendía. Mucho
hubieran ahorrado los calculistas de las grandes catedrales góticas con sus sencillas
soluciones.
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