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Calatrava en Buenos Aires
Arq. Luis J. Grossman
Mayo del 2000 Hace poco más de una semana
tuvimos ocasión de dialogar con Santiago Calatrava en una ciudad balnearia situada al sur
de Alicante, Torrevieja, donde coincidimos como ponentes en el mismo Foro Internacional de
Arquitectura, Paisaje y Urbanismo.
Yo había disertado el jueves y Calatrava tenía a su cargo el cierre del encuentro
con un interesantísimo repaso de su obra (que abarca sus trabajos en escultura y pintura
junto con sus realizaciones en grandes obras de arquitectura) y un video realizado en
Suiza con música e imágenes pero sin palabra alguna.
Después de los aplausos, y en un breve aparte (Calatrava da siempre la impresión
de estar apurado, casi ausente, hasta que alguna pregunta o comentario penetra en su campo
de interés y origina un discurso elocuente y apasionado), la mención de algunos artistas
(Cézanne, Calder, Tinguely y hasta Naum Gabo) despierta de inmediato una reacción
positiva.
Porque este arquitecto e ingeniero, nacido en Valencia y radicado en Zurich, Suiza,
reivindica su vocación artística como movilizadora de los gestos formales aplicados en
sus grandes obras de arquitectura e ingeniería. Así, evoca un origen antropomórfico en
la torre construida en el Montjuic para los Juegos Olímpicos de Barcelona; muestra
dibujos de cuerpos en torsión como inspiración de esculturas realizadas con cubos; una
serie de figuras masculinas, con las piernas abiertas y los brazos en alto, se convierten
en piezas estructurales de un aeropuerto.
Lo mismo acontece con otras figuras de la Naturaleza, desde una margarita a una
hoja de palmera, desde una piña hasta una rama de árbol, "se aprende mucho de una
rama". Hace muy poco, al ponerse en funciones uno de los edificios de la Ciudad de
las Artes y las Ciencias de Valencia, se divulgó el dibujo de un ojo realizado a la
acuarela por SC y su contrapartida con el edificio reflejado en el agua. Aquella
construcción, contenida en un arco de gran abertura y una esfera en el centro, tiene un
cerramiento que baja a manera de un párpado y, en las vistas que lo muestran con el
espejo de agua en primer plano, reconstruye la imagen del ojo.
Tanto en su estudio como en su casa dice- está rodeado por esculturas que,
en algunos casos, están dotadas de movimiento. Y ese recurso lo aplica en construcciones
(estructuras con costillas movibles, claraboyas con párpados articulados, el caso recién
comentado de Valencia). Esos movimientos, que pueden parecer sofisticados, son producidos
con motores accionados por ordenador y son mecanismos muy simples. Esto lo afirma
Calatrava subrayando "muy simples".
También pondera las cualidades del hormigón y su plasticidad a la hora de
realizar formas complejas. En España dice- se hace uno de los mejores hormigones
del mundo. De todos modos, incorpora en sus trabajos materiales de última generación,
como la fibra de carbono y aleaciones de metales ultralivianos.
Con una sonrisa irónica, Calatrava evoca los tiempos en que se dictaba una
asignatura que se llamaba "estática", recuerda que la fuerza equivale a masa y
aceleración, y aparece entonces la variable tiempo. "Las pirámides son ahora
más bajas que cuando se construyeron. El tiempo es la variable, como concepto existencial
y eso lo encuentro muy bello".
Será por eso que piensa en una arquitectura móvil.
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