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Calatrava en Buenos Aires
Arq. Luis J. Grossman

Mayo del 2000

calatra1.jpg (13853 bytes)Hace poco más de una semana tuvimos ocasión de dialogar con Santiago Calatrava en una ciudad balnearia situada al sur de Alicante, Torrevieja, donde coincidimos como ponentes en el mismo Foro Internacional de Arquitectura, Paisaje y Urbanismo.
Yo había disertado el jueves y Calatrava tenía a su cargo el cierre del encuentro con un interesantísimo repaso de su obra (que abarca sus trabajos en escultura y pintura junto con sus realizaciones en grandes obras de arquitectura) y un video realizado en Suiza con música e imágenes pero sin palabra alguna.
Después de los aplausos, y en un breve aparte (Calatrava da siempre la impresión de estar apurado, casi ausente, hasta que alguna pregunta o comentario penetra en su campo de interés y origina un discurso elocuente y apasionado), la mención de algunos artistas (Cézanne, Calder, Tinguely y hasta Naum Gabo) despierta de inmediato una reacción positiva.
Porque este arquitecto e ingeniero, nacido en Valencia y radicado en Zurich, Suiza, reivindica su vocación artística como movilizadora de los gestos formales aplicados en sus grandes obras de arquitectura e ingeniería. Así, evoca un origen antropomórfico en la torre construida en el Montjuic para los Juegos Olímpicos de Barcelona; muestra dibujos de cuerpos en torsión como inspiración de esculturas realizadas con cubos; una serie de figuras masculinas, con las piernas abiertas y los brazos en alto, se convierten en piezas estructurales de un aeropuerto.
Lo mismo acontece con otras figuras de la Naturaleza, desde una margarita a una hoja de palmera, desde una piña hasta una rama de árbol, "se aprende mucho de una rama". Hace muy poco, al ponerse en funciones uno de los edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, se divulgó el dibujo de un ojo realizado a la acuarela por SC y su contrapartida con el edificio reflejado en el agua. Aquella construcción, contenida en un arco de gran abertura y una esfera en el centro, tiene un cerramiento que baja a manera de un párpado y, en las vistas que lo muestran con el espejo de agua en primer plano, reconstruye la imagen del ojo.
Tanto en su estudio como en su casa –dice- está rodeado por esculturas que, en algunos casos, están dotadas de movimiento. Y ese recurso lo aplica en construcciones (estructuras con costillas movibles, claraboyas con párpados articulados, el caso recién comentado de Valencia). Esos movimientos, que pueden parecer sofisticados, son producidos con motores accionados por ordenador y son mecanismos muy simples. Esto lo afirma Calatrava subrayando "muy simples".
También pondera las cualidades del hormigón y su plasticidad a la hora de realizar formas complejas. En España –dice- se hace uno de los mejores hormigones del mundo. De todos modos, incorpora en sus trabajos materiales de última generación, como la fibra de carbono y aleaciones de metales ultralivianos.
Con una sonrisa irónica, Calatrava evoca los tiempos en que se dictaba una asignatura que se llamaba "estática", recuerda que la fuerza equivale a masa y aceleración, y aparece entonces la variable tiempo. "Las pirámides son ahora más bajas que cuando se construyeron. El tiempo es la variable, como concepto existencial y eso lo encuentro muy bello".
Será por eso que piensa en una arquitectura móvil.


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