Pulsión de vida Arq. Marcelo Rizzo I look at the world and I notice its turning George Harrison, 1968 Las denominaciones Eros y Thanatos fueron utilizadas en el siglo veinte por la psicología para explicar el modo en que conviven en los seres humanos el impulso de vida y su fuerza opuesta, la pulsión de muerte. No temo ser demasiado arriesgado si me permito utilizar este par dialéctico para asociarlo al comportamiento de los grupos humanos en diferentes períodos o circunstancias históricas. Acosada por los dictados del mercado y condicionada tanto por el apego a tipologías del pasado tan en boga en las viviendas suburbanas como por la especulación inmobiliaria de los grandes emprendimientos en las ciudades, la arquitectura es una de las disciplinas en las que se manifiestó de modo más visible la crisis de valores finisecular. Sin embargo, la matrícula ha dado pruebas en distintos momentos históricos de su capacidad para superarse a sí misma y recuperar posiciones sobre la base de su esencia, la de un arte habitable, que sirve para mejorar la vida. Quizá un momento digno de ser recordado al respecto haya ocurrido poco más de un siglo atrás, cuando los arquitectos aún proyectaban según los cánones de la école de Beaux Arts y la incipiente ingeniería comenzó a mostrar desde su desprejuicio estético- aportes que resultaron revolucionarios para la época. La arquitectura acusó recibo y por sí generó reacciones tan fuertes como para marcar con el sello de la modernidad a la producción hasta la actualidad, pues no podría siquiera definirse al post-modernismo si no hubiese existido la utopía que aún discutimos. El siglo concluye en crisis, es obvio afirmarlo. Muchas han sido las propuestas de los creativos, pero todavía ninguna corriente de pensamiento logró demostrar la fuerza del Movimiento Moderno como para constituirse en algo asemejable a una nueva "época heroica". Pero si en algo parece haber coincidencia entre los arquitectos, es en no procurar la hegemonía de un pensamiento dominante como único modo de resurgir frente a lo que ha llegado a ser definido como un presunto fin de la arquitectura, al estilo de Fukuyama. Hemos sin dudas aprendido tras varias guerras y holocaustos- a ser más democráticos desde el pensamiento o la ideología, a construir el futuro sobre el pasado, a valorar la herencia construida y preservar el patrimonio natural del planeta.
Sin utopías, con objetivos Durante la jornada organizada por el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo el 4 de Octubre último en el Museo Nacional de Bellas Artes se habló de la ética y de un posible Manifiesto para el año 2000. Elección acertada: es ciertamente la ética uno de los valores que debe recuperar la humanidad si desea perdurar en el planeta y es sin dudas ella la que permitirá a los arquitectos trascender las presiones y transformar a cada obra en la expresión novedosa de un compromiso real con el mundo y sus habitantes. Y a juzgar por las palabras de quienes integraron las mesas en toda la jornada, no es tan fuerte la voluntad de realizar declaraciones acerca de supuestos mundos ideales como la de comprometerse con el proyecto y la acción, tras diagnósticos no exentos de autocrítica al hablar de la arquitectura y el urbanismo actual. Por la tarde, el profesor Jorge Glusberg describió a las utopías y las ucronías para luego recordar a las Cartas de Atenas y de Machu-Picchu. Fue citado Julio Verne, pero también lo fueron las visiones de George Orwell o Aldous Huxley entre las varias ucronías imaginadas para después del emblemático número 2000. Pero el recuerdo de aquellos momentos en los que los arquitectos producían manifiestos no fue nostálgico, sino una afirmación de lo posible, que adquirió formas concretas en exposiciones como las de Emilio Ambasz y Laureano Forero. El respeto por la naturaleza sin desdeño de una fuerte intención plástica del primero y la arquitectura de acción social ejercida desde un asumido rol político del segundo fueron entre los varios aportes de la jornada muestras de lo mucho que los arquitectos podemos hacer para alejar la posibilidad de un futuro al estilo de Blade Runner. Quizá podamos decir que las utopías aún están presentes, pero parece haber llegado el momento de asumir con humildad nuestro rol y ejercerlo con la convicción que de ellas proviene. Mientras la guitarra todavía llora, algo ha cambiado en el mundo... |
![]()
| arqa@arqa.com |