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Cien años del nacimiento de Villanueva
Gonzalo Vélez Jahn
Arquitectura-L, ICVA-Anuncios y Arquitectura-E

En el día de ayer se cumplieron cien años del nacimiento de quien fuera y sigue siendo en nuestra memoria inspiración y luz del movimiento de la arquitectura moderna en Venezuela. El más grande, sin lugar a dudas de los arquitectos con que el país ha contado... y el más insustituíble...

Mucho, muchísimo se ha escrito acerca de la arquitectura de Villanueva y su sitial de honor en su querida Caracas: la Ciudad Universitaria, la remodelación del Silencio (en pleno casco actual de la ciudad) y el conjunto habitacional del 23 de Enero, el museo de Ciencias Naturales y las dos etapas del de Bellas Artes, que  abren y cierran el rutilante ciclo de su evolución como arquitecto al servicio de una nación dejan constancia de su obra ciclópea y de la generosa entrega de su vida profesional, su empuje y su talento a los mejores intereses de la patria. El hombre aprpiado en el momento arquitectónico apropiado...

Comparativamente, mucho menos se ha escrito acerca Villanueva, el hombre, el creador, el querido maestro, el jefe de familia, el escritor, el que nunca se canso de aceptar retos profesionales, el conductor de vastos equipos humanos, el polarizador de brillantes   y talentosos artistas plásticos, en ocasiones incipientes aún pero ya detectados por el ojo sagaz y experimentado del Maestro...

Y considero esto un grave error que debe ser subsanado en el tiempo. Ninguna obra puede ser cabalmente entendida, apreciada y valorada sin un conocimiento paralelo de su autor de su forma de enfrentar la vida, de las razones que lo formaron y que lo condujero a ser lo que en definitiva llegó a ser...

Y es precisamente acerca de algunas de esas facetas de su personalidad, que tuve oportunidad de observar y apreciar, primero como estudiante y luego como profesional en los inicios de mi actividad profesional....

Tengo el orgullo y la inmensa fortuna de contarme entre los centenares de estudiantes que en alguna ocasión estuvieron bajo su tutela, y aún cuando no puedo presumir de pertenecer a los grupos que le fueron cercanos tengo recuerdos e impresiones acerca de él que me gustaría compartir brevemente con ustedes, mis amigos de la Internet-WWW.

Fué el Dr. Villanueva (como lo llamamos entoces, lo de Maestro vino después) una persona cordial, rebosante de humanidad, con un "Don de Gente", un aura que emanaba de él al punto de convertirlo en el centro obligado de toda reunión en la que lo ví participar no simplemente porque era el arquitecto más destacado de Venezuela sino también y mo menos importante porque su sencillez, cordialidad y calor humano lo destacaban muy particularmente.

Para los estudiantes, nunca el crítico severo y demoledor de incipientes egos, siempre el amigo cordial, siempre dispuesto a un consejo, siempre accesible para una "corrección" donde uno se sentía partícipe de un diálogo profesional a pesar de la infinita distancia que nos separaba, y nos separaría siempre de sus logros.

Era Villanueva una persona dotada de un gran sentido del humor. Los que fuimos sus alumnos estamos llenos de anécdotas, muchas de las cuales son ya legendarias... Pero en vez de citar alguna de las muchas que han llegado a mis oídos a través de nostálgicos recuerdos me gustaría una personal, que no es divertida, guardo en mi corazón como fuente de inspiración a mis propias labores académicas... Cerrando el cuarto año de carrera (pregrado) tenía la misión de diseñar un espacio dedicado a alojar una Escuela de Ingeniería Forestal en la Universidad de Mérida... Había luchado con una suerte de visión "ambientalista" intuitiva (estamos hablando de 1959) pero mis varias opciones no le satisfacían ni a él ni a mí... Al fin un día (una noche larga) llamó la inspiración a mi puerta... Al día siguiente le mostré mi nueva idea... Levantó la cabeza pues estaba enfrascado en su análisis del esquema, me miró sonriente a través de sus anteojos oscuros y gruesos que eran para la época su marca de fábrica y me dijo mientras guardaba su dorado portaminas "B100" de corrección (eran las minas mas gruesas que imaginarse pueda) "EL que busca encuentra" - como dijo Le Corbusier...!

De allí en adelante todo marchó sobre ruedas para mí. La confianza que ese pronunciamiento me inspiró me acompañó en años subsiguientes como si fuera un talismán...

En agosto de 1975 falleció el arquitecto Villanueva después de larga enfermedad. Paulina, su hija amada fué su apoyo profesional y humano constante en esos últimos, crueles años... Eso lo vimos y lo sentimos también aquellos que sin ser de su círculo de allegados estuvimos allí para presenciarlo...

Recordado y nunca olvidado Maestro Villanueva ! Siempre presente...

Felicitaciones a usted y a nuestro país por este su maravilloso centenario...


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