|
 |
Los
Museos de Arte Moderno y del Cine
El proyecto realizado por el arquitecto Emilio
Ambasz para el edificio que contendrá a los
Museos de Arte Moderno y del Cine, conduce a la creación
del "Polo Cultural Sur" de la ciudad
de Buenos Aires.
La Directora General de Museos, licenciada
Guiomar de Urgell destaca que "el
Museo del Cine hace mucho tiempo que necesitaba un local
para presentar como corresponde una disciplina tan
importante, que ha sido una industria de excelencia que
nos llenó de orgullo, y ahora, con el resurgimiento del
cine argentino, era importante y casi necesario juntar en
un mismo edificio, pero manteniendo sus identidades, el
arte moderno y el cine, para que se mostraran como una
unidad estética que se proyecta al siglo XXI (...)
permitirá girar a la Ciudad de Buenos Aires hacia el
sur, dado que todas las apuestas culturales hasta ahora
se estaban dando sobre el norte".

Fachada
"verde" sobre la Av. San Juan
|

Fachada
"tecnológica" frente a la autopista
|
En la presentación
realizada en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires, Ambasz describió su propuesta:
"He tratado de hacer un edificio de dos caras.
Una que mira hacia el norte, desde donde viene el sol, en
la cual he introducido las plantas, los árboles, todo
eso que siempre hemos visto en los zaguanes, los
corredores y los patios de las casas del sur. Es una
fachada patio; una fachada verde. Los árboles son de la
zona, ya aclimatados, y nos darán una gran riqueza, que
irá cambiando con las estaciones. Del otro lado he
querido hacer una fachada contemporánea porque mira
hacia la autopista. Es en realidad una gran pantalla de
proyecciones, donde las imágenes corresponden a los
programas que ocurren en el Museo de Arte Moderno y en el
Museo del Cine, dando una idea de lo que esta pasando
(...) El edificio, básicamente, está diseñado de
manera de tener una gran fachada teatral hacia la avenida
San Juan; es una fachada verde, que no es solamente
decorativamente verde, sino que también tiene funciones
prácticas, como la de reducir la cantidad de calor,
ruidos exteriores, etc., pero además me sirve para crear
de una manera casi esponjosa un edificio monumental,
mucho más grande de lo que es en realidad detrás, para
que parezca una cosa importante que no defraude el alto
valor de su contenido y la impresión de museo (...) Hay
un ingreso en común, y aunque tradicionalmente los
arquitectos siempre queremos el acceso en la mitad del
edificio, en este caso era mucho más práctico
recolectar la gente por la esquina de la calle Defensa a
través de una rampa y hacerla subir gradualmente, hasta
un ingreso en común, y desde el lobby se puede ir al
Museo del Cine o al de Arte Moderno (...) Me preocupaba
que las obras de arte quedaran salvaguardadas en espacios
cerrados, para que no hubiese que poner guardianes extras
-costos extras- permitiendo a la vez operar la parte de
auditorios y de eventos especiales. Por eso esta
diseñado para que sea posible que la gente que entra por
el acceso común, salga por el ingreso viejo del Museo de
Arte Moderno durante la noche, después de haber visto un
espectáculo o una performance. Es decir, había que
reconciliar una cantidad de cosas bastante
contradictorias, utlizando un sólo ascensor para reducir
los gastos, y varios trucos de ese tipo que hay que hacer
cuando hay poca plata (...) Como siempre hay dinero para
hacer una inversión de capital y nunca lo hay después
para cambiar cosas o renovarlas, en la fachada
tecnológica he tratado de poner un sistema de
proyección de televisión, inaccesible a los robos y
controlado desde el interior del edificio, con programas
que tendrán que ver con lo que sucede adentro de los
museos, y la proyección está concebida de tal manera
que será posible verla desde los automóviles a cierta
distancia, pero una vez que se acerquen al edificio los
conductores no podrán ver nada. Es un sistema de
polarización que se usa para evitar cualquier problema
de distracción".
Sobre el inicio de la
obra, la Lic. Urgell explica que "Si bien todo
lo que tiene que ver con lo formal ya está en la
documentación entregada por el arquitecto Ambasz, se
harán ajustes técnicos, especificaciones de materiales
y calculamos que entre 45 y 60 días podremos estar
llamando a licitación, y teniendo en cuenta el plazo
normal para que se presenten las empresas y su posterior
adjudicación, estaríamos en condiciones de iniciar las
obras sobre fines de octubre o comienzos de noviembre. Lo
buenos es que ya están los fondos y también el impulso
político para llevarlo adelante".
|