Bienal Internacional de Arquitectura BA/98 Un fin de semana sin descanso Quizá no sea aún el tiempo de la reflexión. Ya es lunes y la madrugada casi me asusta. La computadora todavía está encendida, los ojos molestan y me espera un largo día tras el cercano amanecer... pero restan dos días de Bienal. No es objetivo de estas líneas el balance de lo acontecido. Sin embargo, tras las primeras tres jornadas de conferencias es menester destacar algunos puntos salientes entre la enorme cantidad de ponencias ya presentadas en el encuentro. El último miércoles comenzó BA/98 con la inauguración de la muestra en el Centro Cultural Borges. Un día después, se abría la exhibición que ocupa gran parte de la superficie del Museo Nacional de Bellas Artes. Ambas exposiciones resultaron un excelente punto de partida, tanto por la calidad del material que se presenta como por el criterio de su montaje y constituyeron las primeras impresiones de un público ansioso por conocer a los personajes que ya comenzaban a llegar a Buenos Aires. Viernes en el teatro Coliseo y una pasión argentina: César Pelli. Con la sencillez de los grandes, el tucumano demostró que las enormes torres no se resuelven solamente con plantas libres, un núcleo de circulaciones verticales y una piel de cristal que podría situarse en cualquier contexto geográfico. Por el contrario, las Petronas Towers su obra más reciente en Kuala Lumpur- fueron la excusa para explicar cómo este tipo de edificios puede ser diseñado sobre la base de un estricto respeto hacia el bagaje histórico de un sitio y adecuarse además a las características de su entorno físico. El sábado, algunos de los expositores iniciaron la polémica entre el público que colma por estos días la sala del Coliseo. Kiyonori Kikutake demostró su fidelidad a los principios del Metabolismo, aquel movimiento al que perteneció en los años 60. Los prototipos presentados por el japonés han sido desarrollados para ser ubicados en cualquier lugar del mundo y proveer soluciones a los crecientes problemas habitacionales de hoy. Una ciudad lineal sobre plataformas cuadradas de 100 metros de lado unidas entre sí podría estar frente a la costa del Río de la Plata, un mega edificio para millones de habitantes (sí, millones) transformaría el skyline de las ciudades. Estas y otras propuestas fueron exhibidas como "el aporte que Japón ofrece al mundo gracias a su tecnología y recursos humanos". Excepto por el Media Dome (un excelente estadio cubierto de su autoría), las propuestas de Kikutake revelan su origen en un país que como Japón- carece absolutamente de tierras, pero constituyen un modelo urbanístico más que discutible para cualquier ciudad en la que sus habitantes aspiren a vivir con cierta dignidad. Michael Graves también fue consecuente con su trayectoria. A pesar de las constantes referencias a obras del Movimiento Moderno, los edificios exhibidos en la charla siguen conservando el sello posmodernista, incluyendo las volumetrías recargadas, el soslayo del entorno y los problemas de escala. Sin dudas, una arquitectura vistosa y divertida... Stanley Tigerman y Jaime Lerner ofrecieron dosis de realismo a la jornada, con soluciones creativas a los problemas de la arquitectura destinada a resolver problemas sociales y el urbanismo en función de la gente. Luego, la breve exposición de Sara Topelson fue seguida por la larga experiencia del argentino Mario Roberto Alvarez. En la jornada del domingo, Gilda Bojardi mostró la producción reciente de la escuela italiana, incluyendo objetos de firmas como Alessi, Cassina y diseñadores como Antonio Citterio y Gaetano Pesce. La oposición del día fue planteada en las charlas de Wolf Prix y León Krier. El urbanismo de raigambre moderna propuesto por el vienés antecedió a la particular visión de Krier, quien defendió a las arquitecturas denominadas modernas tradicionalistas como un ejemplo de la validez de las soluciones heredadas. Como era de esperarse, las propuestas urbanísticas de Krier fueron de excelente nivel. En el apoyo a la diversidad como un valor, el autor planteó deliberadamente un tema para reflexionar: la arquitectura para arquitectos versus la arquitectura que desea el resto de la gente. Final para un maestro: Clorindo Testa deslumbró a la audiencia y todo comentario huelga para definir la creatividad de alguien que proyecta con el espíritu lúdico de un niño y la exactitud del mejor de los técnicos. Los comentarios en el foyer del teatro y en la poblada confitería de la esquina auguran dos días de intensa actividad, en los que continuará la polémica y el contacto directo con lo mejor de la disciplina. Marcelo Rizzo, Arq. |
![]()
| arqa@arqa.com |