Entrevista
a Rafael Moneo
ganador del
concurso del Prado:
"Mi proyecto no es rompedor, sólo desea aliviar
la escasez de espacio"
MIGUEL ANGEL TRENAS
La Vanguardia Digital 12/11/98
"Nunca
se me ocurriría pensar que el Prado va a ser el
resultado de mi intervención junto a la de
Villanueva"La ampliación del Museo del Prado no
será la obra más espectacular de Rafael Moneo. El
arquitecto navarro ha proyectado al servicio del edificio
de Juan de Villanueva: "Nuestra intención
-explica- es mejorar las condiciones de vida del edificio
original, sin interferir en él, porque la hermosura del
Prado radica en la especial relación que existe entre la
colección y el edificio".
Con las obras de la catedral de Los Angeles ya comenzadas
y la próxima entrega, en primavera, del auditorio de
Barcelona, Moneo confía en que la exposición pública
de los nueve proyectos que concursaron por la ampliación
del Prado diluya cualquier suspicacia en torno al fallo
del jurado.
En el
anteproyecto ganador ofrece soluciones distintas a
las aportadas en el anterior concurso de ideas.
¿Qué ha cambiado?
Aquél pretendía recoger ideas de los
arquitectos a propósito del modo en que podía
ampliarse el Prado y dio lugar a propuestas muy
diversas y a una dispersión muy grande. Una vez se
decanta la estrategia de ampliación hacia la
utilización de los Jerónimos, con sus ventajas de
contigüidad y proximidad, el proyecto incide en la
conveniencia de crecer por la parte trasera del
edificio de Villanueva.
Quiere decir que
el primer con curso no fue estéril.
Al contrario, fue muy útil. La dirección del Prado
aprendió con el concurso y llegó a conclusiones que
le permitieron decidir la estrategia de la
ampliación. En este caso, la conexión aérea entre
los dos edificios no estaba prevista y por eso hemos
optado por una unión subterránea.
¿Qué criterios
han primado en su proyecto?
Había una necesidad evidente: deseábamos dar
servicio y aliviar la escasez de superficie del
edificio de Villanueva. A partir de este presupuesto,
el proyecto procura salvaguardar la integridad del
edificio de Villanueva. Para ello, nos vamos a su
parte trasera y en ella resolvemos la conexión de
los dos edificios a partir de un techo acristalado
que se configura como un gran espacio abierto de
entrada al museo.
¿Una cuña
acristalada llamada a tener un valor simbólico
similar al de la pirámide del Louvre?
No, al contrario. No se trata de que sea
emblemática, sino discreta. El Prado no debe verse
en el futuro como un agregado de edificios, me
gustaría que siguiera teniendo valor preferente el
edificio Villanueva.
¿Es por tanto
el pabellón de los Jerónimos una pieza puramente
funcional?
Su objetivo básico es aliviar la escasez de
espacio del Prado, tanto en los diferentes servicios
como en espacio para exposiciones temporales. La
principal virtud de las salas de exposición temporal
debe ser que sean neutras y permitan diferentes
montajes. En ellas tiene más valor la altura que la
forma.
Se trata, por
tanto, de un proyecto que no quiere ser rompedor.
Ni lo creo ni lo pretendo. Hemos buscado la
mejor solución, que no quiere ser emblemática
porque para emblemático ya está el Prado.
¿Un proyecto
donde sí hay lugar para la arquitectura?
Sí, se trata de un ejercicio arquitectónico
que, aceptando la limitación establecida por la
volumetría y el programa, permite todavía la
intervención del arquitecto, produciendo espacios
interiores que dan lugar a la aparición de la
arquitectura. Es un proyecto con un perfil altamente
profesional, no un proyecto donde el uso superfluo de
los elementos construidos hable en favor del talento
del arquitecto. El talento debe mostrarse aceptando
esos puntos de partida, que son limitados.
Con este
proyecto se dice adiós al "Gran Prado"
La idea que se tenía de "Gran Prado" no
era posible dadas las circunstancias. La hermosura
del Prado como museo radica en la identificación del
edificio con la colección, de hecho en él la
relación de los artistas con las galerías es más
fuerte que en otros museos. Goya y Velázquez no son
tan intercambiables.
¿Se ve
enfrentado aVillanueva?
Yo no me veo frente a Villanueva, arquitecto al que
admiro. Estoy muy satisfecho y feliz con este
trabajo, pero nunca se me ocurriría pensar que el
Prado va a ser el resultado de mi intervención junto
a la de Villanueva. Me conformo con que nuestro
proyecto contribuya a mejorar las condiciones de vida
del edificio Villanueva.
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