|
 |
Rafael
Moneo
"El
Prado es Villanueva"
F. SAMANIEGO , Madrid
El País Digital 12/11/98El arquitecto Rafael Moneo (Tudela,
Navaraa, 1937) menciona al poeta Paul Valéry en la
memoria del anteproyecto ganador del concurso para la
ampliación del Museo del Prado en el claustro de los
Jerónimos, pero el
premio Pritzher 1996 identifica el Prado con su creador,
el ilustrador Juan Villanueva. Su proyecto quiere
contribuir a mejorar toda la espalda del actual edificio
mediante una aportación moderna y moderada.
Moneo pone una frase de Paul Valéry, "la mayor
libertad nace del mayor rigor", en el comienzo de la
memoria de su anteproyecto, que un jurado eligió por
unanimidad para ampliar el Museo del Prado con el
claustro de los Jerónimos y una conexión subterránea
entre el nuevo edificio y el que expone las colecciones,
construido por el arquitecto ilustrado Juan de
Villanueva. Levantado como museo de ciencias, construyó
en la misma zona el observatorio astronómico y el
pabellón del Jardín Botánico. "El Prado es
Villanueva, la identidad del edificio, y lo que tratamos
de hacer es limpiar lo que se ha ido depositando a lo
largo del crecimiento de un siglo y resolver el encuentro
entre el edificio y la ladera donde se levanta la iglesia
y el claustro de los Jerónimos".
El lema de Buen Retiro responde a esa voluntad de
respetar la identidad del edificio y su topografía. Por
encima de los detalles de su propuesta, Moneo coloca la
pasión en su colega Villanueva. "Me considero muy
afortunado y me
gustaría ser el servidor de Villanueva. Mi proyecto
contribuye a limpiar y mantener vivo el edificio, ya que
el Prado está indisolublemente ligado al edificio, y no
a un conjunto de edificios, como ocurre con el Louvre. El
edificio Villanueva funciona con dos cabezas, cuando
España es un país agotado. Produce una sensibilidad
exquisita, con una pasión contenida y un doble juego de
la simetría, y con una fachada tan corpórea y casi
femenina. Con las sucesivas ampliaciones y modificaciones
en las puertas de entrada, el edificio ha sido maltratado
en la parte de atrás, donde se produce el problema
arquitectónico y de uso".
"La obstinación tiene su recompensa", dice
Moneo, tras presentar sus propuestas a los dos concursos
que propuso el Ministerio de Educación y Cultura para
ampliar el Prado de acuerdo con el plan de necesidades.
El arquitecto no sabe lo que se quiere decir cuando se
identifica el Prado con el siglo XXI, la frase preferida
de la ministra Esperanza Aguirre. "El Prado tiene
que seguir siendo el Prado. No se trata de desequilibrar
la estructura del edificio actual, sino de liberarlo de
las funciones que habían recaído sobre él y que
habían desvirtuado. Villanueva sigue siendo el
protagonista absoluto del museo. Nosotros actuamos sobre
la parte de atrás, que ha ido sufriendo la erosión del
museo, y conocer la debilidad en este punto, con la
mejora de su conexión entre el nuevo edificio y la sede
central. El edificio se esponja por esa sensación de
estar atacado por más puntos y una disparidad de
funciones".
Moneo prefiere pensar que su proyecto haya
"convencido de la viabilidad de unir los Jerónimos
y el Prado" y no utilizar su nombre para avalar un
concurso. Considera que las propuestas para los dos
concursos son distintas, pero participan de la misma
estrategia de la escasez de suelo y de la cercanía de
los edificios. "El posibilismo está en la capacidad
de realizar la ampliación sin grandes trastornos, junto
con el cumplimiento de las normas urbanísticas".
Explica que el nuevo concurso propicia la utilización de
los espacios del claustro. Los cambios en los
planteamientos de las dos convocatorias indica también
que "quienes ocupan la dirección del Prado han
aprendido mucho con el concurso". Afirma que hay una
línea de absoluta continuidad entre la idea inicial y el
anteproyecto ganador, aunque en la primera etapa la
intervención se manifestaba visualmente "con gran
energía", con una marquesina y pórtico cubierto.
Ahora la versión es parecida, pero subterránea, con una
cuña acristalada que contendrá el espacio de recepción
del público, servicios diversos, un auditorio autónomo
para 400 personas, y los accesos al edificio Villanueva y
al nuevo edificio, donde se sitúan las dos plantas de
las salas de exposiciones temporales, las tres
subterráneas para almacenes, los talleres de
restauración y, en el centro del claustro, la sala de
lectura y la biblioteca. "En este caso, las
circunstancias y las bases me han forzado a envolver el
claustro y, como en la primera versión, que se quedaba
como un objeto abstracto, una imagen surrealista de la
historia. Ahora el claustro forma parte del nuevo
edificio y es una solución más interesante".
Moneo dice que su propuesta está "al servicio de un
resultado favorable".
"Es un proyecto que exige la aceptación de las
limitaciones que están en las bases, y que a veces son
puramente formales. Creo que es un proyecto de alcance
muy profesional, donde se utiliza un conocimiento
específico para resolver un problema. A mí me ha dejado
satisfecho ver cómo he compuesto las piezas de un
puzzle, que tiene interés arquitectónico en sí
mismo".
El constructor de museos como el Romano de Mérida, la
Fundación Miró de Palma de Mallorca, el de Estocolmo y
la rehabilitación del Thyssen, en Madrid, observa las
transformaciones de los grandes museos como atractivo
cultural y social. Dice que han llegado a una situación
límite con la asistencia masiva a las exposiciones
temporales y los estímulos a las investigaciones.
"Es mala cosa que se desmonte la mitad de la planta
del Prado para instalar la exposición sobre Felipe
II". Dejar limpio el edificio Villanueva de otras
funciones es uno de los ejes del plan museográfico que
se ha aprobado bajo la dirección de Fernando Checa,
actual director. Junto a la forma de resolver las
necesidades del museo, la arquitectura contemporánea se
ha unido a las distintas propuestas que en los últimos
años se han sucedido en los grandes museos, empezando
por el Louvre. "La arquitectura de ahora va a estar
más presente, con el techo de cristal en esa cuña que
servirá como un espacio de recepción. Es casi un
elemento grandioso, una cuña de cristal que es un
elemento de diseño más de los años noventa que de los
ochenta. También va a ser un elemento moderno el espacio
público bajo este cristal, con un desnivel entre las dos
entradas de los visitantes, que será como una plaza
doméstica".
El jurado, que defendió por unanimidad la propuesta de
Rafael Moneo, elogió la composición arquitectónica en
el aspecto volumétrico y en el cromático, al incorporar
en las fachadas del gran cubo del claustro el ladrillo
visto. Moneo, con la intención del "Salvemos
Villanueva", explica sobre los planos el sabor
neogriego del edificio de la Real Academia Española, el
gótico de los Jerónimos y las paredes del mismo museo.
"El nuevo volumen tiene que relacionar los
Jerónimos y la calle. No puede ser de piedra. La manera
de entender la buena vecindad está garantizada con el
ladrillo. No tiene sentido una caja metálica más
moderna. Se me dirá que soy ecléctico por utilizar un
elemento antiguo".
El proyecto definitivo empezó ayer, nada más descender
Moneo en Barajas, tras explicar en Nueva York un museo
para Houston. Durante la entrevista, celebrada en su
estudio, tenía comunicaciones del director del museo,
Fernando Checa, y del secretario de Estado de Cultura,
Miguel Ángel Cortés. Está preocupado por los tres
meses que anunció la ministra Aguirre para redactar el
proyecto. El arquitecto dice que es un proyecto que
necesita generosidad en tiempo y en dinero. El trabajo se
puede hacer en esos meses, pero quizá requiera ocho o
más. "Se trata de hacerlo bien".
|